Analizan el rol del Estado y la sociedad para erradicar la violencia contra la mujer

  • Actividad organizada por la Dirección de Equidad de Género y Diversidad contó con miradas diversos y especializadas sobre la violencia doméstica, que se observa en relaciones formales e informales y cada vez, a más temprana edad

“Violencia de género: del trauma personal a la responsabilidad del Estado” es el nombre del seminario organizado por la Dirección de Equidad de Género y Diversidad, DEGyD, de la Universidad de Concepción, desarrollado este lunes en el auditorio Jaime Baeza de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo, en el marco de la conmemoración del Día Internacional por la Erradicación de todo tipo de Violencia Contra la Mujer.

El Rector Dr. Carlos Saavedra fue el encargado de abrir la actividad, haciendo un urgente llamado a reflexionar sobre la gravedad de esta problemática en el contexto actual. “El hecho de que, como sociedad, aún debamos darnos espacios para analizar temáticas como ésta que ya deberíamos haber superado es una constatación de que todavía se manifiestan muchas tareas que debemos enfrentar y resolver en relación con los temas de género”, señaló la autoridad universitaria, y agregó: “Este encuentro se realiza a 37 días desde el estallido social en nuestro país, donde la  ciudadanía ha puesto en tela de juicio prácticamente todas sus instituciones y levantado muchas demandas largamente postergadas y profundamente sentidas, como las asociadas con las temáticas de género. Por una parte, porque se sabe de una constante negación de los Derechos Humanos con un fuerte componente de Género por parte de quienes deben velar por nuestra protección ciudadana, pero también porque la crisis es tan fuerte y transversal que producirá que los distintos actores sociales, debamos revisar todas nuestras políticas, conductas y prácticas, para corregir todo aquellos factores que tiendan a construir inequidad en la vida diaria”, detalló.

La Directora de la DEGyD, Dra. Lucía Saldaña explicó que la violencia contra las mujeres es diversa y puede ser institucional y sistemática. Va desde la violencia psicológica a la física, alcanzando su punto culmine en el feminicidio. “El punto de partida de la violencia contra las mujeres es, precisamente, la violencia simbólica, ejercida a través de interacciones de manera muchas veces imperceptibles, dado que son prácticas naturalizadas. Implica invisibilizar a las mujeres, deslegitimando su capacidad de agencia y decisión en sus propias vidas, restringiendo sus acciones en todo ámbito y subordinándolas. El impacto de esto es tremendo y muchas veces imperceptible. Por esto, abordar esta temática debe ser un aspecto central de la acción de las instituciones”, detalló Saldaña.

En el panel de análisis participaron la Dra. Paulina Rincón, Subdirectora de Estudios Estratégicos UdeC, además de académica e investigadora, especialista en salud mental, violencia de género y trauma; Consuelo Hermosilla, Directora de Fundación Antonia dedicada a la erradicación de la violencia en contextos de relaciones informales de pareja, fundada a raíz de la muerte de su hija Antonia Garros en febrero de 2017; y finalmente, la Dra. Ximena Gauché, Subdirectora de la DEGyD UdeC, abogada e investigadora especializada en derechos de las mujeres, diversidades sexuales, y niños, niñas y adolescentes. 

“Al estudiar las cifras sobre los tipos de violencia en relaciones informales, nos damos cuenta que en términos de agresiones psicológicas y física, las cifras son bastante similares entre mujeres y hombres. Sin embargo, en lo que se refiere a violencia sexual, las mujeres que refieren haber sido agresoras son significativamente menos que los hombres que se reconocen agresores”, indicó Paulina Rincón. La especialista además se refirió a las cifras sobre detenciones ocurridas en las últimas semanas, en donde se manifiesta una vez más un particular tipo de violencia hacia las mujeres. Si bien el número de mujeres detenidas son mucho menos que los hombres, de las 74 querellas por violencia sexual, según datos recogidos hasta el día 21 de noviembre, 43 son hechas por mujeres. “Estamos viviendo violencia hoy en Chile, y las mujeres vivimos más violencia, habitualmente”, declaró la Dra. Rincón.

Por su parte, Consuelo Hermosilla, dio cuenta de lo que denominó el “laberinto” de la violencia en la pareja. “Ninguna persona recibe violencia física sin antes haber sido víctima de violencia psicológica. Por otra parte, los estudios demuestran que en Chile, los niños y niñas comienzan a pololear a los 12 años y, en promedio, los jóvenes se están casando alrededor de los 32, lo que implica un rango de 20 años en que las víctimas de violencia en pareja no tienen defensa por parte de la institucionalidad, dado que en nuestro país no existe la calificación de delitos de violencia de pareja en relaciones informales, sino que sólo al interior del matrimonio. Por esto, es muy relevante poder abordar la violencia desde la temprana edad. El pololeo es la primera instancia en que las personas se desarrollan en pareja, y por tanto, es la primera vez que va a aparecer este tipo de violencia. Ése es el momento en que es importante que las víctimas sean capaces de darse cuenta de estos patrones de conducta violenta, para poder corregirlos a tiempo”, destacó.

Finalmente la Subdirectora de la DEGyD, Ximena Gauché, se refirió al rol del Estado y la deuda que mantiene nuestro país en la manera de prevenir, investigar, sancionar y reparar estos hechos, incluyendo la victimización de personas del colectivo LGTBIQ+, así como a niños, niñas y adolescentes. La abogada puso el énfasis en cómo la desigualdad favorece que existan grupos de personas que no tienen las mismas capacidades que otras a desarrollarse de manera plena, por lo que se ven sometidos a un grado mayor de vulnerabilidad. Entre estos grupos se encuentran tanto mujeres como representantes de la diversidad sexual. “Las mujeres porque, efectivamente, hay un orden y un modelo patriarcal que nos ha puesto en situación de subordinación; y las personas LGTBIQ+ porque desafían esta relación y lógica binaria entre mujeres y hombres, que están construidas y reafirmadas a través del tiempo” señaló. La abogada explicó los efectos que los acuerdos en derecho internacional tienen sobre la forma en que el Estado debe abordar estos temas: “En 2014, en Santiago de Chile se celebró la Cumbre Judicial Iberoamericana, en donde se acordó incorporar la perspectiva de género en las actuaciones judiciales. Tras esto, lo que parece más relevante es la adopción por el pleno de la Corte Suprema de la política de Igualdad de Género y no discriminación. Creo que hoy día debemos mirar en este ámbito con cierto optimismo, pues esto supone reconocer el marco internacional, las obligaciones del Estado, y además incorporar elementos de la Teoría de Género, reconociendo aquellas expectativas de comportamiento que derivan en situaciones de violencia” y agregó: “Recién estamos visibilizando que el Estado va a tener que poner mucha más atención en aquellas responsabilidad internacionales que se ha comprometido a respetar”.

Tras las exposiciones, se dio paso a un diálogo abierto con los asistentes –estudiantes, autoridades y académicos/as y funcionarios/as de los diversos estamentos de la Universidad- moderado por el Subdirector de Postgrado UdeC, Dr. José Guzmán.

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